PFAS en alimentos: Tendencias globales y regulaciones.

La presencia de PFAS (sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas) en alimentos se ha convertido en un tema central dentro de la agenda sanitaria y ambiental a nivel mundial. Diversos estudios recientes han detectado trazas de estos compuestos en productos de consumo cotidiano, lo que ha impulsado a gobiernos, organismos internacionales y empresas del sector alimentario a revisar sus prácticas y controles.

La preocupación por las PFAS reside en su potencial toxicidad y bioacumulación en organismos vivos. Su exposición se ha asociado con efectos adversos en la salud, incluyendo alteraciones hormonales, problemas en el sistema inmunológico y un mayor riesgo de ciertas enfermedades. Debido a su alta persistencia en el ambiente, estas sustancias pueden permanecer durante años en el agua, el suelo y los alimentos, dificultando su eliminación.


En respuesta a este escenario, varios países han comenzado a implementar regulaciones más estrictas. La Unión Europea, por ejemplo, avanza en la definición de límites máximos permitidos en distintos grupos de alimentos, mientras que Estados Unidos evalúa nuevas normativas para restringir su uso en envases y procesos de producción. Estas medidas buscan reducir la exposición de la población y promover alternativas más seguras.

Al mismo tiempo, la industria alimentaria está explorando soluciones tecnológicas para reemplazar materiales y químicos que contienen PFAS. Desde nuevos recubrimientos hasta sistemas de filtrado más avanzados, el sector apuesta a una transición progresiva hacia prácticas más sostenibles, en un contexto donde la seguridad alimentaria y la salud pública ocupan un rol cada vez más prioritario.